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Los espacios para los árboles, muy lejos de las normas vigentes

Los espacios para los árboles, muy lejos de las normas vigentes

Muchas veredas ni siquiera tienen cazuelas. En otros casos están tapadas, vacías o les han construído “canteros”

A lo largo de los más de trescientos metros de calle 47 entre 7 y diagonal 74, entre ambas manos, apenas sobreviven veinticuatro árboles. Y si se quisieran plantar más, para acercarse a lo que piden las normas vigentes, sería imposible. Se trata de un sector del microcentro platense en el que las veredas reglamentarias son minoría y las cazuelas -espacios que se dejan libres para forestar- no existen, fueron bloqueadas o se les agregaron “canteros” perimetrales.

El fenómeno no es privativo de los ejes comerciales -aunque allí hay cuadras, como la de 9 entre 46 y 47, sin un solo árbol-; tanto en casas particulares como frente a torres en construcción, las veredas se reparan y renuevan sin respetar, en muchos casos, el requisito básico de dejar sin embaldosar un cuadrado de 1,20 metros por lado a veinte centímetros del cordón.

Así lo establece el Código de Edificación platense aprobado en 2010, que en materia de arbolado ratifica disposiciones de larga data. La norma, sancionada con el número 10.681, indica que cuando no haya arbolado preexistente, esos huecos cuadrados deben ubicarse como mínimo a razón de dos por frente de parcela, con una separación entre ellos del orden de los cinco metros, “con la obligatoriedad por parte del propietario del predio edificado o baldío de plantar el correspondiente árbol”.

Registrada como Ordenanza 10.681, la norma subraya en su artículo 156 que “antes de la emisión del Certificado Final de Obra”, un inspector de la dirección de Obras Particulares municipal “verificará la plantación de las especies en las cazuelas de vereda”.

Sin embargo, la tendencia es marcada; para el verde, se cierran más espacios que los que se abren. Por citar un ejemplo, semanas atrás, en el frente de la Asociación Brandsen -60 entre 23 y 24-, se talaron dos árboles y sus cazuelas fueron rellenadas.

El Código de Edificación local es claro a la hora de las precisiones técnicas: el cuadrado de 120 centímetros por lado que debe preservarse en las veredas -que puede ampliarse a 150 centímetros si ya existe allí un árbol frondoso- tiene que ubicarse a 20 centímetros del cordón, “y sus bordes no deben sobrepasar el nivel de la vereda”. Terminantemente prohibidas, las “elevaciones de mampostería u otro material rígido” se cuentan en la Ciudad

ARBOLES FALTANTES

De acuerdo con el censo forestal más reciente, uno de cada tres frentes del casco urbano local carece de árboles. Según los datos que maneja el municipio, los casi 62 mil ejemplares distribuidos en las veredas del ejido fundacional corresponden a poco más de 43 mil lotes.

Esto se corresponde con un promedio de 68 ejemplares por manzana. Actualmente, a pesar del lanzamiento de campañas de plantación como la que se inició en julio pasado, sobre 450 cazuelas vacías, los anuncios oficiales de apertura de espacios perdidos, por diferentes razones, nunca se concretaron.

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